El hallazgo de un
cráneo de 13 millones de años en Kenia enciende el debate sobre nuestro origen
Tenía el tamaño de
un limón. El joven local John Ekusi, que se ganaba las habas como cazador de
fósiles, acababa de extraer de la tierra algo parecido a un cráneo diminuto, en
un yacimiento desértico y olvidado al oeste del lago Turkana, en Napudet (Kenia). Era un día de
septiembre de 2014. Hoy, un equipo de científicos anuncia que ese cráneo, de 13
millones de años, “revela el posible aspecto del ancestro común de los humanos
y de todos los simios vivos”, según un comunicado del Instituto Max Planck de
Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania).
